Varios amigos muertos.
Una sombra parecía acecharla.
Ella y su mejor amigo corrían hacia ningún lugar, huyendo del terror. El camino se bifurcaba y sin pensarlo tomaron diferentes direcciones.
La chapa resonaba bajo sus pies, mientras su respiración marcaba el compás de una mala sinfonía. Cada vez se iba volviendo todo más oscuro a su alrededor. De repente, volvieron a sonar pasos a su espalda.
-"Tranquila, soy yo" -Le consoló el susurro de su amigo.
Despavoridos y desesperados, se abrazaron buscando refugio y cayeron hacia un rincón.
Sus latidos parecían luchar por ser escuchados, sus suspiros jugaban a esquivarse, sus manos temblorosas dudaban de sus acciones.
-"Por muy duro que sea este momento, creo que merece la pena solo por estar junto a ti." -En ese mismo instante, la luz de la sala tililó y ella pudo ver la ropa manchada de sangre y la luz reflejarse en el cuchillo.
domingo, 22 de abril de 2007
Carretera
Esta carretera no tiene nombre.
Se pierde el asfalto en el aire,
se pierde su camino en el horizonte.
Hago dedo y pasan los coches.
El aire me pega, se rie la arena...
Se hace de noche.
Abro los brazos en medio de la carretera
y no pasa nadie... no pasa nadie.
Pena que desepera...
Los trigales me llaman,
Intento mover los pies, pero el asfalto se los traga.
Explota mi ánimo, mi alma es metralla.
Los pedazos de mi espíritu,
se convierten en polvo,
en arena del asfalto, que a otro infeliz espera.
Se pierde el asfalto en el aire,
se pierde su camino en el horizonte.
Hago dedo y pasan los coches.
El aire me pega, se rie la arena...
Se hace de noche.
Abro los brazos en medio de la carretera
y no pasa nadie... no pasa nadie.
Pena que desepera...
Los trigales me llaman,
Intento mover los pies, pero el asfalto se los traga.
Explota mi ánimo, mi alma es metralla.
Los pedazos de mi espíritu,
se convierten en polvo,
en arena del asfalto, que a otro infeliz espera.
Perdido
Y nadie me encuentra.
Nadie me encuentra. Pasa el tiempo.
Tú no me buscas, tú que me tienes cerca.
Nadie me busca, nadie se da prisa.
Tú no me buscas, tú que me tienes cerca.
Estoy a gustito, bajo los pliegues de tu sonrisa.
Que nadie me encuentre.
Que nadie me busque.
Que pase el tiempo.
Yo metido aquí dentro.
Felices riendo, tú sola.
Nadie me encuentra. Pasa el tiempo.
Tú no me buscas, tú que me tienes cerca.
Nadie me busca, nadie se da prisa.
Tú no me buscas, tú que me tienes cerca.
Estoy a gustito, bajo los pliegues de tu sonrisa.
Que nadie me encuentre.
Que nadie me busque.
Que pase el tiempo.
Yo metido aquí dentro.
Felices riendo, tú sola.
La oscuridad, el silencio
Lento pasa el tiempo
a oscuras, en silencio.
Todos mis días son uno solo
a oscuras, en silencio.
Esperando nada, y todo viniendo
a oscuras, en silencio.
Me parece recordar, y no recuerdo nada
a oscuras, en silencio.
Necesitando tus sonrisas, amargo arrastro el tiempo
a oscuras, en silencio
Escucho tu muda voz, creo sentirte cerca
a oscuras, en silencio
Velas que se encienden, velas que lo apagan.
La oscuridad, el silencio.
a oscuras, en silencio.
Todos mis días son uno solo
a oscuras, en silencio.
Esperando nada, y todo viniendo
a oscuras, en silencio.
Me parece recordar, y no recuerdo nada
a oscuras, en silencio.
Necesitando tus sonrisas, amargo arrastro el tiempo
a oscuras, en silencio
Escucho tu muda voz, creo sentirte cerca
a oscuras, en silencio
Velas que se encienden, velas que lo apagan.
La oscuridad, el silencio.
Callo
Me puedes morder mil veces el corazón,
Me puedes maltratar sin pedir perdón,
Puedes intentar dañarme todo lo que quieras,
pero no,
esta piel no se rompe.
Me puedes fustigar que no sentiré dolor,
arañame y sentirás admiración,
Acuchilla mi pasión con todas tus ganas,
pero que sepas que no,
esta piel no se rompe.
¿Por qué no hay más piel para mí?
¿Por qué no hay nada más para mí?
-Apurando el trago calla. La soledad le cierra los ojos.
Lejos alguien lo ignora, probando otra miel, gustando otra piel.
Me puedes maltratar sin pedir perdón,
Puedes intentar dañarme todo lo que quieras,
pero no,
esta piel no se rompe.
Me puedes fustigar que no sentiré dolor,
arañame y sentirás admiración,
Acuchilla mi pasión con todas tus ganas,
pero que sepas que no,
esta piel no se rompe.
¿Por qué no hay más piel para mí?
¿Por qué no hay nada más para mí?
-Apurando el trago calla. La soledad le cierra los ojos.
Lejos alguien lo ignora, probando otra miel, gustando otra piel.
1987†1987
Dulce y precioso, de vientre de nadie nacido,
Bastardo hijo de la creación,
fue dado a luz detrás de un cubo de basura,
Rasgos de nadie, hijo de varón.
Al compás del trueno azul de sus ojos,
Lloró el sin ombligo con angustiar.
Una madre de nadie lo meció y vivió su desistir,
Momentos antes de que al cielo echase a volar.
El niño vivió luego dentro de aquella mujer,
Y ya que el recuerdo es presencia,
Sin sentimientos aquel crío llegó a nacer
Fruto de sabor amargo, de malvada existencia.
Cada noche de invierno se oye a alguien llorar
Por detrás de un cubo de basura, maldiciendo una cruz.
Y una vez al año, un niño, sin saber se para en aquel lugar;
Un niño que murió sin nacer, y antes de ser dado a luz.
Bastardo hijo de la creación,
fue dado a luz detrás de un cubo de basura,
Rasgos de nadie, hijo de varón.
Al compás del trueno azul de sus ojos,
Lloró el sin ombligo con angustiar.
Una madre de nadie lo meció y vivió su desistir,
Momentos antes de que al cielo echase a volar.
El niño vivió luego dentro de aquella mujer,
Y ya que el recuerdo es presencia,
Sin sentimientos aquel crío llegó a nacer
Fruto de sabor amargo, de malvada existencia.
Cada noche de invierno se oye a alguien llorar
Por detrás de un cubo de basura, maldiciendo una cruz.
Y una vez al año, un niño, sin saber se para en aquel lugar;
Un niño que murió sin nacer, y antes de ser dado a luz.
El patio de la Luna
Por fin se me han abierto las puertas al jardín,
Donde todo muere y vuelve a nacer.
Donde el verdor es siempre fresco,
Donde nunca deja de florecer,
Donde lo conocido y el misterio
Juegan a sorprender.
Las espinas y las zarzas, los lirios y las rosas,
Las arañas y las avispas, los pájaros y mariposas,
Todos estaban encantados por un aura misteriosa.
De entre un rosal una serpiente salió
Que me guió a un sillón de plata
Donde como sedado permanecí.
Idiotizado vi al sol querer huir
Atosigado por la oscuridad.
Débilmente apareció ante mí
La Mujer más Bella nunca vista jamás.
Hermosa, Inalcanzable, Fría, Acogedora...
Dama Pública de profunda intimidad.
Estiré mis brazos para tocarla,
Y como un sueño imposible
Se pasó del deseo a la desesperación,
luego a la agonía, eterna, horrible...
Que acabó en tristeza con el sol y su fulgor.
Y varios días continué así, ansiando conseguirla.
Sin nada que hacer, sin la vana pasión terrenal,
Mi existencia se simplificaba a esperar Tu Divinidad.
Pero al fin y al cabo yo sólo era un mortal,
Que creyó posible que algún día,
Como yo te he amado, Tú me llegaras a amar,
Saber si era objeto de tu distracción o de verdad me querías.
Y aún ansiando una respuesta, cuando Tus Labios vi separarse
Pedí que no dijeras nada, por Tu Respuesta temía y temblaba.
Voyeur de Tus Encantos, embrujado por Tu Rostro extasiante,
Permanecí años mirándote furtivo, bajo el sillón de plata.
Yo, mortal e ignorante, desgraciado, queriendo merecer tu amor,
¡Eterna y Brillante Tú, Mujer Fatal que a todo ser vivo con sus encantos atrapa!
Pero se me cansaron la manos de guardar silencio *,
Y a todo ser vivo, uno a uno fui quitándoles la vida.
Sin ser digno de tu admiración, sólo quise llamar tu atención.
Ser distante y divino, enfréntate a mi persona,
Pues viejo y desgraciado soy, ya no creo tener nada que perder,
Invencible, sentado en el paraíso destruido, en este sillón de plata que me entrona.
Deshonrado e ignorado permanecí mis últimos años
Esperando una contestación.
Deshonrado e ignorado, el último día recibí en mi corazón al desengaño
Y pinté mi alma de eterno odio y dolor.
Moribundo y demacrado, volvías a aparecer y volvías a seducirme,
Burlándote de mi angustia, de mi vergüenza, de mi pasión.
Morí odiando tu vigía y tus misterios,
Enredado en las hiedras, en este jardín sin vida.
Y me convertí en estrella invisible al ojo humano, que nunca brilla,
Por morir sin haber conocido amor alguno, víctima de mi sino.
Y por siempre permaneceré junto a ti y maldiré todas las noches,
Enfadado con la vida –con toda vida- por haber caído preso del vil juego del destino.
[Verso de Jesús de la Rosa en “Noche tras noche” (Triana), del álbum “Un jardín eléctrico”]
Donde todo muere y vuelve a nacer.
Donde el verdor es siempre fresco,
Donde nunca deja de florecer,
Donde lo conocido y el misterio
Juegan a sorprender.
Las espinas y las zarzas, los lirios y las rosas,
Las arañas y las avispas, los pájaros y mariposas,
Todos estaban encantados por un aura misteriosa.
De entre un rosal una serpiente salió
Que me guió a un sillón de plata
Donde como sedado permanecí.
Idiotizado vi al sol querer huir
Atosigado por la oscuridad.
Débilmente apareció ante mí
La Mujer más Bella nunca vista jamás.
Hermosa, Inalcanzable, Fría, Acogedora...
Dama Pública de profunda intimidad.
Estiré mis brazos para tocarla,
Y como un sueño imposible
Se pasó del deseo a la desesperación,
luego a la agonía, eterna, horrible...
Que acabó en tristeza con el sol y su fulgor.
Y varios días continué así, ansiando conseguirla.
Sin nada que hacer, sin la vana pasión terrenal,
Mi existencia se simplificaba a esperar Tu Divinidad.
Pero al fin y al cabo yo sólo era un mortal,
Que creyó posible que algún día,
Como yo te he amado, Tú me llegaras a amar,
Saber si era objeto de tu distracción o de verdad me querías.
Y aún ansiando una respuesta, cuando Tus Labios vi separarse
Pedí que no dijeras nada, por Tu Respuesta temía y temblaba.
Voyeur de Tus Encantos, embrujado por Tu Rostro extasiante,
Permanecí años mirándote furtivo, bajo el sillón de plata.
Yo, mortal e ignorante, desgraciado, queriendo merecer tu amor,
¡Eterna y Brillante Tú, Mujer Fatal que a todo ser vivo con sus encantos atrapa!
Pero se me cansaron la manos de guardar silencio *,
Y a todo ser vivo, uno a uno fui quitándoles la vida.
Sin ser digno de tu admiración, sólo quise llamar tu atención.
Ser distante y divino, enfréntate a mi persona,
Pues viejo y desgraciado soy, ya no creo tener nada que perder,
Invencible, sentado en el paraíso destruido, en este sillón de plata que me entrona.
Deshonrado e ignorado permanecí mis últimos años
Esperando una contestación.
Deshonrado e ignorado, el último día recibí en mi corazón al desengaño
Y pinté mi alma de eterno odio y dolor.
Moribundo y demacrado, volvías a aparecer y volvías a seducirme,
Burlándote de mi angustia, de mi vergüenza, de mi pasión.
Morí odiando tu vigía y tus misterios,
Enredado en las hiedras, en este jardín sin vida.
Y me convertí en estrella invisible al ojo humano, que nunca brilla,
Por morir sin haber conocido amor alguno, víctima de mi sino.
Y por siempre permaneceré junto a ti y maldiré todas las noches,
Enfadado con la vida –con toda vida- por haber caído preso del vil juego del destino.
[Verso de Jesús de la Rosa en “Noche tras noche” (Triana), del álbum “Un jardín eléctrico”]
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